viernes, 11 de noviembre de 2011

Exposición: Rheingau. AXEL HÜTTE


Axel Hütte
Rheingau

Galería Helga de Alvear


La galería Helga de Alvear recoge estos días el reciente proyecto del fotógrafo Axel Hütte. La exposición consta de cinco fotografías y dos montajes impresos a gran tamaño sobre el paisaje. El fotógrafo trata de trasmitir con su trabajo, esa parte intangible de la naturaleza, componiendo unas imágenes que casi rozan la abstracción.
Los paisajes que encierran sus fotografías pertenecen a la región de Rheingau, nombre con el que da título a su exposición, aunque sus imágenes no sean las típicas fotos que definen la comarca, sino que podrían haber sido hechas en cualquier otra parte del mundo y eso es mi entender lo que le da todo el carácter a esta obra. Lo cotidiano y bello de un lugar en lo que no se repara cuando vas de visita.
La región de Rheingau a orillas del rio Rin es famosa por sus vinos y también por sus paisajes llenos de castillos y monasterios abandonados, lo que han convertido al  territorio en un punto clave para el turismo del siglo XIX. Con la aparición de la fotografía, la distribución de souvenirs y recuerdos en forma de imágenes (postales) empieza su desarrollo. Estas imágenes que se difunden por todo el mundo comienzan a fijar un imaginario colectivo de gran fuerza.


Axel Hütte realiza una investigación sobre el proceso de creación y fijación de imágenes y memoria colectiva, que lleva a cabo mediante una selección de casi 300 postales que ponen en evidencia este modelo clásico de representación. El artista pone en contrapunto sus propias fotografías, reivindicando una visión personal e individual de ese mismo espacio.



Comentario crítico

Las fotografías de Axel, me resultan atractivas, tanto en su forma como en su discurso, el ojo creativo del artista encuentra en aquello nadie ve, lo bello, lo sublime o lo significativo. Él en concreto ha decidido centrarse en el  paisaje natural, casi abstracto que forman los planos de árboles y ramas, pero creo que el proyecto hubiese funcionado igualmente con fotos sobre puntos cotidianos del espacio urbano.

La presentación y montaje de las fotografías, personalmente me ha parecido impecable. Las fotografías podrían estar adheridas a un soporte rígido que podría ser cartón y todo ello va enmarcado con un cristal brillo que resulta un poco molesto al reflejar los fluorescentes de la sala. En cuando a la disposición, son pocas fotos, muy separadas entre sí, cada una de ellas ocupaba una pared de la sala que podía actuar como espacio de margen en cada una de ellas. Esto hace que nuestra atención se fije en cada una de ellas por separado sin que nos contaminemos o distraigamos con otros elementos. La composición del espacio a la hora de presentar las imágenes es algo a tener en cuenta a la hora de situar al espectador en tu muestra. La disposición es sobria pero acertada.

El espacio expositivo es minimalista, diáfano y amplio, lo que beneficia la visión de imágenes tan grandes. Es un espacio sencillo que enseguida te pone en conexión con la obra del artista ya que no tiene más que dos salas unidas por una espaciosa abertura que te permite considerar a primer golpe de vista lo que va a ser la exposición.

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